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Nos encontramos a principios de 1992,
tiempos de la primera Intifada (87-92), desde la franja de Gaza a Ramalla,
desde Telaviv a Jerusalem ,Sacco se dedicó durante dos meses
a entrevistar a toda clase de personajes. De ex-prisioneros a soldados israelies, de familiares de palestinos muertos en atentados suicidas a judíos indignados con la política de su gobierno, de refugiados deshauciados a granjeros palestinos , que tienen que poner a sus productos etiqueta israelí para poder sobrevivir. Perdedores que no se resignan a ser borrados de la historia. Así logra conocer de primera mano temas habitualmente ignorados como el feminismo palestino, las luchas internas entre las distintas facciones, la ocupación “de facto” de los territorios considerados autónomos, tema que se suele pasar por alto en los informativos de la televisión que se limitan a dar el numero de bajas , de lo que sigue siendo esta guerra no declarada. |
| Todo ello es debidamente regado con
litros de te y toneladas de falaffel y mostrando la habitual generosidad
de los que menos tienen. La pirueta mas difícil que logra Sacco con esta obra es, por un lado, no caer en el rollo panfletario digamos “progre ” que simplemente dice: - palestinos buenos judíos malos-, no, no. | |
Las cosas no son tan sencillas, digamos que entre
el blanco y negro existe una gama de infinitos grises que es donde suele
encontrarse la realidad. Por otra parte, no pretende en ningún
momento la neutralidad, como el mismo autor afirma en una entrevista:
-“Prefiero leer periodismo con cierta convicción, es decir,
que no sea considerado objetivo, gente que escriba poniendo algo de
pasión por lo que esta haciendo”. Entre sus influencias
se encuentran Noam Chomsky o Hunter S. Thompson.A lo largo de las paginas
de este digamos “road comic”, ya que el autor esta constantemente
viajando a través de las carreteras israelitas, el lector pasa
de la rabia a la impotencia y de ahí a la tristeza eterna reflejada
en los rostros palestinos, existen vinyetas en las que el silencio habla
por si solo , no hace falta leer las partes en que se narran las torturas
a manos de los soldados, oficialmente conocidas , mejor dicho eufemísticamente,
por los medios judíos como “presión moderada “. |
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| No hace falta tampoco recurrir al
tópico de “David y Goliath”, o en versión
moderna: “piedras contra helicóptero Apache armado con
misiles”. Es suficiente observar a lo largo de este cuaderno de
Bitácora, el día a día de la vida de un palestino
para comprender su constante tristeza y desesperanza hacia el futuro;
después de ver la humillación omnipresente a manos del
ejercito, el hacinamiento, las expropiaciones de terreno, las condiciones
de vida , uno llega a ver comprensible que la desesperación y
la cultura de la violencia en la que están inmersos, lleve a
muchos de ellos a inmolarse con una bomba pegada al pecho antes que
seguir viviendo un infierno. Despues de todo, desde un punto de vista
pragmático, los familiares del mártir recibirán
una serie de “privilegios” que de ninguna otra forma podría
llegar a lograr. | |
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Así muestra sus propias paradojas y puntos débiles, como
periodista en busca de la parte sensacionalista de la noticia , por
ejemplo, cuando describe una manifestación palestina en la que
la violencia está a punto de explotar, se muestra a si mismo
sudando y temblando, repitiendose una y otra vez: Es bueno para el comic,
es bueno para el comic !. |
| Con un estilo crudo y directo, logra que el bombardeo de imágenes e información sea complementario, dando congruencia y profundidad al comic, documentando al lector sobre el ayer y el hoy del conflicto. Logra así una especie de “diario periodístico ilustrado“, exprimiendo las posibilidades de dos mundos que históricamente se daban la espalda, el comic al uso, centrado habitualmente en la ficción y el periodismo puro y duro. Arte y compromiso político. Gorka Arce (04) | |