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Lou Reed, Tour Ectasy, Madrid 17 abril 2000
Hoy hace ya tres añitos que vimos al maestro por última vez (exceptuando
su aparición con Laurie Anderson en el Grec BCN 2002, pero esa es otra
historia) y como tenemos el corazón agitado pensando en los próximos
conciertos de mayo es una buena ocasión para recordar aquello ... TREMENDO,
esa es la mejor manera de describirlo.
Debo decir que esto que escribo ahora no es un recuerdo distorsionado
o mitificado por el paso del tiempo, practicamente lo escribí al día siguiente para que no se me olvidara.
Para situarnos hay que saber que el concierto de Madrid fue el segundo
de la gira mundial, si,
El Sr Reed empezó precisamente su gira en Barcelona, (esta también la
empieza in Spain - o casi) después debía tocar en el “Espárrago”, que
se suspendió por el mal tiempo y al día siguiente en Madrid, una gira
que le llevaría por toda Europa, Japón y América (especialmente USA),
esto conviene saberlo para entender el estado de ánimo en el que se
encontraba Lou y que le hizo empezar el concierto 10 minutos antes de
la hora prevista.
Como no había teloneros a la mitad del personal les pilló por ahí, en
el bar o fuera de la sala.
La cosa era en la Riviera, el que conozca la sala sabe que hay una especie
de balconadas,
un segundo piso que por uno de los lados te lleva justo hasta casi encima
del escenario,
suele ser un buen sitio para ver los conciertos si las pantallas de
sonido no te tapan la vista.
Yo estaba justo allí antes del concierto fisgando un poco el backstage,
la mesa, las pedaleras de Reed, los amplis, en fin, saciando mi curiosidad
con todo lo que podía percibir a menos de diez metros que debe ser la
distancia que hay.
De repente, joder, diez minutos antes le veo aparecer, justo debajo
de mi, vestido de negro, con pantalones de cuero, camiseta de manga
corta y la guitarra de la mano y después de un pequeño gesto al técnico
se dirigió al centro del escenario, conectó la guitarra y empezó a tocar
...
Sabía que iba a empezar por ahí, “paranoia key of
E”, sin percatarnos, los músicos ya se habían incorporado, su banda,
la gente que le ha venido acompañando los últimos 10 años y la más estable
de toda su carrera, especialmente el monstruo del bajo Fernando Saunders
que es sin duda el músico que más tiempo ha acompañado a Lou en toda
su vida.
Empezó interpretando una versión muy parecida a la del disco, también
el segundo tema.
La sala estaba abarrotada y absolutamente todo el público sabía a lo
que iba, éramos todos devotos que habíamos ido a comulgar lo que Lou
Reed quisiera repartir aquella noche ...
En ese punto nuestro estado de ánimo era una mezcla de ansiedad, sorpresa,
regocijo, curiosidad ... ëxtasis. Sonidos de guitarra puros, trasparentes,
cristalinos, ácidos, distorsionados, simbióticos, imposibles que te
sugerían todo tipo de sensaciones, flamenco, funky, música árabe, taukauchu'r?22!,;^^+...
... puro rock.
Iban desarrollando los temas de tal forma que evolucionaban desde una
interpretación rigurosamente fiel al disco hasta el más absoluto de
los absurdos y caos loureedianos.
En el tercer tema “Romeo and Juliette” se le notó un poco mosqueado
con el sonido, parecía que algo no le gustaba, echó a todos los fotógrafos
que le estaban acribillando desde el borde del escenario y empezó a
crecer, justo después con “Time around” y “Future farmer of america”
terminó cogiendo el control absoluto y total de lo que allí se cocía,
coordinando, dirigiendo a la banda a veces con gestos imperceptibles,
otras veces abiertamente marcándole la pauta a Tony Smith, dando cuartelillo
y cancha a los músicos, menudos músicos ...
Lou Reed siempre ha hecho rock’n’roll pero la forma en la que interpreta
con esta banda es diferente, el bajo y la batería no van simplemente
marcando el ritmo, la mayoría de las veces ni lo hacen, la base la marca
Lou con la guitarra y la estructura gira entorno a su voz.
Si escuchas atentamente te das cuenta de que cada uno de los músicos
va por un lado, haciendo cosas totalmente diferentes, no son la típica
banda que siguen un ritmo todos a una, su forma de interpretar tiene
mucho más que ver con ciertos tipos de jazz en la cual la suma
de cuatro instrumentos haciendo cosas distintas se complementan en una
unidad sin fisuras, en una perfecta armonía. A veces Smith utiliza
la batería simplemente para marcar los puentes o responder a la
guitarra, Saunders totalmente sincopado respondiendo a la batería
o a la guirarra, a veces se descuelga el bajo, lo pone de pie
y saca el arco y el bajo se metamorfosea en un contrabajo y lo que debería
ser un caos se convierte en un ejercicio de rock y lo que era rock'n'roll
pasa a otro plano, una música al alcance de muy pocos. Además
es alucinante como algo tan sencillo, dos o tres acordes que se repiten
constantemente pueden llegar a producir sensaciones tan variadas, como
esos mismos acordes evolucionan desde la anarquía hasta pasajes
de una claridad absoluta y viceversa.
Se percibe inmediatamente el concepto que Lou Reed tiene del directo,
con una fuerte carga de improvisación al servicio del estado anímico
y del momento (especialmente el suyo propio, que para eso es el que
manda) que hace que los temas se desarrollen por derroteros inesperados
incluso para los propios músicos. “Small town”, “Set the twilight realling”
... por momentos parecía que estaban tocando “Heroin”, a ratos algunos
de los nuevos temas quedaban convertidos en Velvet Underground.
Buenísima versión de “Dime store mistery”. Lou estaba en marcha, se
le notaba contento, disfrutando, daba cuartelillo a Mike Rathke que
había estado un poco escondido con la guitarra, le exigía, le espoleaba
... a todos les iba dejando su momento y a la vez se sorprendía con
el público, como entendían lo que decía y lo que hacía ... e incluso
nos aplaudía ... señores, Lou Reed aplaudiendo a su público ...
Dos horas completas.
Terminaron saludando al estilo teatro ... La gente pedía “Sweet Jane”,
a Lou no le apetecía, aunque lo hizo, no muy convencido pero lo concedió.
Realmente daba igual lo que hubiera tocado aquella noche, porque a partir
del “Ectasy” lo que hizo fue un repaso completo a más de treinta años
de rock’n’roll y no por el repertorio en si, sino por la forma de interpretarlo.
Allí vimos al Lou Reed maduro, satisfecho, controlando todo ... Cerró
con “Vicious” y justo en la frase “you heat me with a flower” ... le
tiraron un clavel ... menudo susto se llevó, dió un paso atrás que le
debió poner el corazón a 150 pulsaciones.
Lou Reed nos sacudió, nos conquistó.
Mi impresión en ese momento era de que ya no me cabía más en el alma.
Cuando paró la música lo único que sentía
era un gran vacío, un gran vacío, un gran vacío
...
supongo que el estado más cercano a una auténtica lobotomía.
Siempre le agradeceré aquella noche.
Thanks Lou.
Paco Alvarado 17 abril 2003
"The Raven" . . . (interferencias 21, by J.A Valverde)
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