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El Limonero En las pasadas fiestas vallisoletanas, ejemplo práctico de cómo se va desvirtuando una fiesta popular en beneficio del mercadeo más absurdo y epatante, hubo también la ya "típica" demostración de descontento que año tras año se produce el día del pregón. El limonero de la ciudad de Valladolid: en busca y captura.
El lanzamiento de productos alimenticios al balcón del Ayuntamiento de Valladolid durante el pregón de las fiestas patronales se ha convertido en la gran batalla personal de León de la Riva. Basta con observar algunas fotos publicadas en los periódicos locales del día después, donde se aprecia que el alcalde parece tener el mismo escaso interés por la lectura del pregón que buena parte de los ciudadanos que le increpan desde la plaza, eso sí a una distancia prudencial. Esta "tradición" de las fiestas locales se ha convertido en el mayor problema que parece afectar a la gestión de la ciudad del Pisuerga. Se trata casi de una afrenta personal de su alcalde contra colectivos concretos de esta ciudad opuestos a su persona. Un problema en el que la policía municipal y la alcaldía se han volcado con tesón, destinando para su solución todos los medios posibles a su alcance, ya sean policiales, legales o técnicos. Antes y después del pregón León de la Riva amenaza y pone manos a la obra a la policía municipal. Se realiza un concienzudo trabajo acorde con las críticas circunstancias, se profundiza en la investigación: despliegue de policías municipales de paisano en la Plaza Mayor, se ponen cámaras de televisión grabando desde el balcón del Ayuntamiento, se realizan trabajos de identificación y finalmente es la Policía Municipal la que acude a las propias casas de los denunciados a notificar que están multados, en virtud de la flamante Ordenanza Antivandalismo, en una actitud claramente intimidatoria, dado que son otros los cauces normales por los que se deberían tramitar. Pues a no ser que pretendan hacer competencia al servicio de correos no parece que sean esas las funciones para que pagamos a este cuerpo policial que controla el alcalde. Enviar a personas armadas a repartir el correo responde a otros patrones. |
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Esperemos que utilice el mismo despliegue de medios para solucionar el resto de problemas, eso sí, menores. Por ejemplo podría utilizar esas cámaras para controlar el narcotráfico denunciado en el barrio de Pajarillos, incluso no estaría de más que pusiera las cámaras en los conocidos puntos de venta de heroína. Seguro que se les espera en los barrios de Delicias y Pajarillos. No obstante parece que la lucha antidroga del Ayuntamiento de Valladolid consiste en enviar a la policía municipal a poner multas a los chavales que fuman un porro en la calle, mientras en la Partydance se consumían todo tipo pastillas sin problema alguno. Podría usar sus poderes y su responsabilidad en una persecución seria y rigurosa contra todos los especuladores inmobiliarios que se saltan, con mucho sigilo y astucia pero también con total impunidad la Ley de Urbanismo de Castilla y León de la que los municipios son garantes. | |
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Todo ello en una ciudad donde el acceso a la vivienda de la población joven, enredada en un entramado de precariedad laboral y perversa temporalidad, ha pasado de ser un derecho a un lujo al alcance de unos pocos. Los multados deberán, entre otras cosas, esperar si cabe aún más a gozar del capricho de una vivienda, entregando varios meses del salario de sus trabajos o los ahorros de los veranos dedicados a ganar algo de dinero, para pagar el sueldo de los concejales que se regocijan, consienten o simplemente callan ante esta situación. Mientras las grandes empresas inmobiliarias que controlan el suelo de la ciudad utilizaran la situación de éstos y otros jóvenes para seguir especulando y haciendo negocio. | ||
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Esto no preocupa tanto como en lanzamientos de huevos en las fiestas de la ciudad. Resulta más sencillo, por ejemplo, autorizar la instalación antenas en los colegios donde los niños enferman de cáncer por causas poco claras. El negocio es el negocio. Igualmente esperemos que acuse de actitudes antisociales a aquellas empresas y empresarios que explotan y despiden a sus trabajadores de forma injustificada. |
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O se podría preocupar también, aunque solo fuera por esta vez, de las organizaciones fascistas y neonazis que no tienen problema para organizarse en Valladolid y realizar todo tipo de acciones y violentas agresiones con cada vez más frecuencia, siendo la respuesta municipal su reconocimiento como asociación cultural. Acaso guarda esto alguna relación con el hecho de que algunos de estos neonazis conocieran, con tres días de antelación a los afectados, el contenido de las multas y sus destinatarios. | ||
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Ocho jóvenes se enfrentan a una multa de 4 millones y medio de las antiguas pesetas, | |
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Pero no ha sido así, la desproporcionada multa se ha concentrado en un grupo muy concreto de jóvenes. Los multados son en buena medida personas de izquierdas, de compromiso político antifascista y habituales de otras movilizaciones que han tenido lugar en Valladolid en los últimos años y que nada le gustan a León de la Riva. Eso lo sabe el alcalde y sus leales seguidores, y es precisamente esa actitud contraria y combativa hacia su persona lo que ha llevado a esta caza de brujas. Que no nos engañen, ese es el delito y no otro, el compromiso y la acción política de oposición en la calle, en una ciudad donde ya hace tiempo se desempolvaron, ampliaron y actualizaron las listas negras, si es que alguna vez fueron guardadas.
La ordenanza antivandalismo está como el limonero en primavera: empezando a dar sus mejores frutos. Aquí tenemos un ejemplo práctico de su objetivo. Pero a su vez está realizando, a golpe de talón y persecución policial, una siembra de odio por la ciudad de la que solo se puede recoger más odio unido a una profunda frustración, rabia y rencor. Pablo. (nov'04)
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