ValladolidWebMusical - crónicas - festival de la guitarra de Córdoba  
   
 

 

  Marcus Miller

Marcus Miller, bajo eléctrico y clarinete bajo
Alex Han, saxos alto y soprano
Jason Thomas, batería
Federico Gonzalez, teclados


13 de julio de 2008. 21:30h.
Gran Teatro, Córdoba.
Aforo: lleno.


No deja de ser curioso qe una de las grandes citas de este festival de la guitarra 2008 fuese alguien qe no toca la guitarra sino el bajo. Bueno, los americanos lo llaman "bass guitar", así qe muy alejado de la tónica general no está. Además el festival suele contar con la presencia de vihuelistas y laudistas: el caso es qe sean cuerdas pulsadas lo qe haya en el escenario, de eso se trata. Así pues, ¿por qé no traer el próximo año, por ejemplo, a un banjista? Si Béla Fleck estuviera disponible, acabo de ponerlo a güevo...
Marcus Miller. Este bajista-multiinstrumentista-compositor-productor neoyorqino salió al escenario con su banda (y su sombrero) ante un Gran Teatro lleno y abrieron con "Blast", un tema de su disco "Free", de 2007. Bonito, muy americano, con intención (sólo intención) de introducir algo hindú. Con sinceridad, al verlo sobre el escenario creí qe nos habían dado gato por liebre y qe en realidad se trataba de Stefan Urquelle (aqel azucarado alter ego de Steve Urkel), pero en cuanto lo oí tocar... dios santo: es Marcus Miller, seguro.

Miller tiene un toqe fino, limpísimo. es base armónica y rítmica de los temas, pero también canta, se le escucha con claridad y es capaz de aprovechar el espacio qe tiene para exprimir las dinámicas de su instrumento. En los momentos de solo llegó incluso a tocar su bajo como si fuese una guitarra, aprovechando para tocar varias líneas melódicas al mismo tiempo. Su actitud en el escenario fue típica de un jazzman, con pose de músico frecuentatugurios; también fue sin duda director del cotarro: hacía frecuentes gestos a los músicos para qe arrancasen con el estribillo, para qe alargasen los solos cuando veía qe funcionaban, para qe se animasen musicalmente entre sí... y se dirigió unas cuantas veces al público para presentar alguna canción o decir (lo hizo bastantes veces) "muschas grascias, thank you".

En el concierto tocaron, además de temas del propio Miller, otros de Miles Davis o Stevie Wonder, como no podía ser de otra manera, ya qe el neoyorqino es ampliamente conocido por sus aportaciones a otros grandes solistas y bandas en los últimos veinte años. Jason Thomas, el batería, pareció poco ducho en los primeros compases de la velada, pero no tardó en destacarse y demostrar qe acompaña a Marcus Miller por algo. Menos puedo decir de Federico Gonzalez (sic), ya qe los teclados no estuvieron bien sonorizados y se escuchaban muy poqito o incluso nada. Tuvo un par de momentos en los qe tocó solo y se le escuchó muy bien, lo justo para advertir qe se trata de un buen músico, pero algunos de ellos coincidieron con el momento en qe tenía activado el sonido "violíndelCasiopétéuno", una especie de cuerdas qe sonaban como a Camela en sus mejores tiempos. Un tanto anacrónico, vaya.

Ahora, el qe merece mención aparte es Alex Han, el saxo. ¡Pero si es un yogurín! No sé qé edad tendrá, pero si ahora toca así, intuyo qe va a acabar aburriéndose muy pronto. Lo tocaba todo y a unas velocidades absolutamente criminales, le daba igual registro grave qe sobreagudo. De vez en cuando entraba en trance y le daba una especie de baile de San Vito: sólo entonces el chorro de notas era tan abrumador qe te entraban ganas de gritarle "¡¡qieeto, Qevedooo...!!".
Sí, un poco pesadito estuvo a veces el Han-solo este, pero es qe la mayoría de los temas se volvían un poco pesaditos. No es qe fuesen, en general, prodigiosos productos de la historia de la música: tenían su rollito pero sin demasiadas comeduras de olla. Por tanto, cuando intentaban qe aqello sonase a jazz introduciendo tantos solos, lo único qe hacían era alargar sin realmente aportar nada nuevo. Aún así, hubo momentos memorables de diálogo entre los músicos, sobre todo entre Miller y Han.
A lo largo de la noche, Miller sólo tocó tres bajos de cuatro cuerdas: con eso le da de sobra para hacer los más increíbles malabares. Eché de menos qe tocase algo más con el "fretless", ya qe sólo lo usó en una canción y tiene un sonido qe personalmente me parece una maravilla. Para otro tema sacó un clarinete bajo (no olvidemos qe su faceta de bajista es la más conocida, pero no la única) qe sonaba un poco a lata, pero del qe demostró saber sacar buena música. Incluso se atrevió a cantar en la última canción, una composición un poqito pastelona en cuya letra no faltaron los "baaaby" y "uuuh..." y qe sirvió para mostrar qe lo suyo realmente es el bajo: a pesar de tener una voz cálida y bien afinada, no era nada del otro mundo.

¿Y así nos dejaban? ¿Con esa pastelada? No, señor. El teatro estaba encantado y les pidió bis, así qe tocaron otro tema. Finalmente Miller se despidió con un "Muschas grascias, Cóurrgdobba, tche amou, see you soon...".

 

-Trabas. julio'08