ValladolidWebMusical - crónicas - festival de la guitarra de Córdoba  
   
 

 

  DULCE ESTRELLA

Dulce Pontes y Estrella Morente, voces; Armindo Neves y Paulo Feiteira, guitarras; Filipe Lucas, guitarra portuguesa; Oscar Viana, oboe y corno inglés; José Carbonell Muñoz "Montoyita" y José Carbonell Serrano "Monti", guitarras flamencas; Davide Zaccaria, contrabajo; Antonio Carbonell Muñoz y Enrique Morente Carbonell "Kiki", palmas/coros; Beto Betuk y Pedro Gabarre Carbonell "Popo", percusión.


16 de julio de 2008. 23:30h.
Teatro de la Axerquía, Córdoba.
Aforo: lleno.


Mucha psicosis la vivida momentos antes del comienzo de la actuación de Dulce Pontes y Estrella Morente: la gira de "Dulce Estrella" parecía gafada, ya qe su estreno, previsto en Zaragoza días antes, se había cancelado por la lluvia. Es matemático: haz un espectáculo con el cual presuntamente ensalces las bondades del agua (de ahí lo de intentar estrenarlo en la Expo de Zaragoza), qe ella te lo agradecerá en forma de destructivo chaparrón. Así qe el estreno iba a tener lugar en el Teatro de la Axerquía de la capital cordobesa... ¿o no?
Pues ahí estábamos más de tres mil incautos en la cola para entrar en el Teatro de la Axerquía, esperando a qe nos dijesen qe "Dulce Estrella" se suspendía. Me hubiera puesto las botas con la prensa local, qe seguro qe de todos modos sacarían la crítica al día siguiente, pero no fue así, aunqe estaba previsto qe las puertas se abriesen a las 22:30h, pero eran las 23:30h y ahí seguíamos, de pie. Claro, la lluvia: aqella tarde había caído un chaparrón de verano, granizo incluído, qe algo había tenido qe ver con el retraso. Sin embargo, lo único qe se movía entre nosotros los incautos eran rumores: no hubiera costado nada qe se hubiese dado el aviso a toda la cola y no sólo al primero y "hala, pásalo, salao". Digo.

la cola

Así qe imagina cuando a las 00:00h, hora y media después de la prevista para la apertura de puertas, nos dejaron por fin entrar en el teatro y un pollo salió al escenario para intentar explicar qe los artistas no habían tenido nada qe ver con el retraso: el respetable casi se lo come. No, por mucho qe comprendiese a la organización y a los músicos, yo estaba totalmente de parte del público. Es bien sencillo:
1- yo mismo era público;
2- cuando antaño yo me iba de gira, además de estar bien enterados de la meteorología, llevábamos unos toldos de puta madre. Eran un coñazo, pero nos salvaban de estropear el eqipo. O, peor aún, de acabar en el pilón.
Pues nada, más o menos a las 0:30h, con una hora de retraso (un miércoles, con lo qe hay qe madrugar al día siguiente), por fin empezó el lío. El principio del concierto estuvo muy bien, con la sorpresa de escuchar un "Quítate, niña" (o "Nana de los pastores", o "Dicen que los pastores", o cualqiera de los miles de nombres qe tiene esta popular tonada lírica tradicional castellano y leonesa) cuando creíamos qe solamente escucharíamos fado y soleá. "¡Leva!", gritó miles de veces Dulce Pontes, qe a lo largo de la noche se movió cual lagartija empastillada, al contrario qe Estrella Morente, qe a su lado qedó un poco pavisosa... Otro de los grandes momentos fue también al inicio de la velada (madrugada en este caso), donde las dos, junto con uno de los músicos, cantaron algo bastante similar al primigenio motete del siglo XIII. Muy interesante. La verdad es qe el espectáculo pintaba creativo y original, con una puesta en escena digna.
No cantaron juntas demasiado. En seguida Morente y sus músicos se qedaron solos en el escenario para una sesión de flamenco cuyo inicio, con "Montoyita" solo a la guitarra, fue uno de los escasos momentos del concierto en los qe la guitarra brilló mínimamente, lo cual en un festival dedicado a la guitarra es un tremendo despropósito. Cante y toqe continuaron durante cuatro o cinco temas y luego le tocó el turno a Pontes: sesión de canción portuguesa acompañada por sus músicos. Bastante más pobre musicalmente esta parte qe la de flamenco, donde Morente había sido capaz de entonar giros bastante complicados, pero hay qe decir qe Pontes tenía la voz en mejor forma.

las vistas

Preciosas las vistas desde el Teatro de la Axerquía, con la torre de la Mezquita al fondo, pero fue un sufrimiento poco soportable estar sentado sobre el duro cemento de la grada y encima al lado del chiringuito, con decenas de asistentes empeñados en transformar el teatro en un puñetero bar. Dale a un cordobés (o español en general, qe allí no sólo había cordobeses) una barra, y es capaz de convertir el más doloroso entierro en un botellón de mierda: convendrás conmigo, inteligente lector, en qe pagar veinte euros para hacer lo mismo qe en el bar es simplemente idiota. Y para nada ayudaba la sensación de qe hacía varias canciones qe el espectáculo se había vuelto totalmente encorsetado y previsible: en el momento en qe Morente se había qedado sola en el escenario, todo el mundo sabía qe cantaría un par de canciones, luego Pontes cantaría otro par y después volverían a juntarse para cantar otro par y cerrar el concierto. También todo el mundo conocía al menos dos de los títulos qe iban a cantar: "Cançao do mar" (por cierto, aún no se ha escrito canción tan refinada melódicamente en las estrofas y qe por contra tenga esa cagada brutal de estribillo pachanguero) y "Volver" (canción, por cierto, de Gardel-Le Pera). Y así fue punto por punto el último tramo de la actuación, sin qe estas dos mundialmente aplaudidas artistas se saliesen del guión en ningún momento. Ni siqiera cuando soltaron esa retahíla de nombres de mujeres ilustres en medio de "Gracias a la vida" (otra cancioncita qe se las trae): ¡Frida Kahlo!, ¡Ingrid Betancourt!, ¡Amália Rodrigues!, ¡Lola Flores!, ¡Marie Curie! En definitiva: la mujer, esa raza superior a todos los seres vivos. Una, grande y libre.

el chiringuito

Y Bibiana Aído emperadora del planeta Tierra, podríamos añadir. Toda esta parafernalia, el hacer sentir al público qe en ese momento de comunión los artistas y él están cambiando el mundo juntos (grave engaño: el arte imita al mundo y no al revés) tiene como consecuencia qe todos terminan olvidando la hora y pico o dos horas perdidas en la cola para escuchar durante otras dos largas horas semejante retahíla de lo mismo de siempre y acaban regalando a los artistas un elefantiásico aplauso. Y encima, de propina, una vulgarización más del vulgar "Concierto de Aranjuez" de Rodrigo: lo mismo de siempre. Lo qe yo te diga, igualito qe ir al bar de todos los días a desayunar:
-¿Qé va a tomar el señor?
-Lo mismo de siempre, Pepe...
Eso sí, sin tener qe pagar veinte euros por entrar.
Pero, siendo el público feliz, malo del todo no puede ser, ya dije lo mismo en la crónica del concierto de Tomatito. Y, siendo honestos, el Teatro de la Axerquía parecía feliz aqella noche.

 

-Trabas. julio'08