| |
SCOTT HENDERSON BLUES BAND
Scott Henderson, guitarra
John Humphrey, bajo eléctrico
Alan Hertz, batería
6 de julio de 2008. 21:30h.
Gran Teatro, Córdoba.
Aforo: media entrada.
Scott Henderson. Otro de mis guitarristas fetiche de hace tiempo: lo conocí a través de "Just Add Water", ese infumable disco protagonizado por él y el qe personalmente considero mejor batería del mundo: Virgil Donati. En su día rayé (qé raro suena esto en la época del "blurréi", el "aifón" y el "tontón", oye) varios discos de su banda Tribal Tech y aún hoy los escucho ocasionalmente. Es una pena qe ese proyecto esté muerto desde hace tantos años.

Ya antes de empezar vimos al monstruo sobre el escenario, afinando él mismo su Stratocaster custom, y a eso de las 21:30h salieron John Humphrey y Alan Hertz para acompañarlo. Sin preámbulos la música se hizo: no era exactamente algo surgido de las cenizas de Tribal Tech ni llegaba a ser algo puramente Tribal Tech, pero su aire tenía, aunqe sólo fuese por el peculiar estilo de Henderson, tan cercano al jazz y de repente tan cercano al rock. Él hace cantar a la guitarra como nadie, gracias al increíble tino con el qe maneja la palanca de vibrato (mensaje para los guitarristas en general y para la prensa "profesional" en particular: dejad de llamar "palanca de trémolo" a la "palanca de vibrato": el "trémolo" es otra cosa). Coño, si es qe la guitarra sabe hacer algo más qe dar notas, y cuando escuchas a un tipo qe en su toqe ofrece continuas demostraciones de esta máxima, sabes qe estás ante un guitarrista de verdad.
Aparte de esta hermosa demostración de cómo llenar el espacio en sentido horizontal, Henderson también llena el espacio en sentido vertical. Cubre las necesidades armónicas de cada tema con cuatro notas puestas con sabiduría. En el segundo tema me estaba emocionando tanto qe no pude reprimir una lágrima de felicidad. Fue de lo mejorcito.

Poco a poco la cosa empezó a tomar otros derroteros: estábamos escuchando a un grupo qe se hacía llamar "blues band" y no estaba sonando a blues. Era algo qe me esperaba: lo qe no me esperaba es qe tampoco sonase a Tribal Tech, pero claro, son músicos diferentes; ahí se podía dar cuenta uno de qe Tribal Tech se sustentaba sobre cuatro pilares, cuatro músicos, cada uno aportando su creatividad al producto final. Digo qe la cosa empezó poco a poco a tomar otros derroteros porqe cada vez los temas parecían más "estándar": hubo una evolución progresiva y perceptible hacia sonoridades más comunes (y qe cada cual se apañe para entender qé quiero decir). Hacia el último tramo del concierto, tocaron blues de verdad, o al menos empezaron con blues de verdad y de repente se cargaron la estructura para hacer otras cosas totalmente distintas, pero no del todo extrañas. Más tarde le tocó el turno al country: primero hicieron country de verdad y después se lo cargaron.

Henderson, aunqe no habló mucho, estuvo cachondo (en el buen sentido... no, ese sentido es bueno pero no me refiero a ése, pervertido, qiero decir en el sentido políticamente correcto de "cachondo") en varios momentos de la noche, como cuando dijo algo así como qe estaban encantados de tocar en ese maravilloso teatro, ellos, qe tan acostumbrados están a tocar en bares de mala muerte ante manadas de borrachos: "nos hemos puesto nuestras mejores galas, como si viniésemos a cantar ópera", agregó. Camisetas y vaqeros, yavestruz.
El batería Alan Hertz dio contadas muestras de maestría, más como rockero qe como jazzero, con una pegada poderosa, contundente, sin llegar a ser jevi. John Humphrey, el bajista, no dijo ni pío en todo el concierto, salvo cuando Henderson, en uno de esos (interminables) ratos qe se tomaba para afinar le preguntó, sin levantar la vista: "¿cómo te va, tío?". "Bien". Hay qe decir qe estuvo correcto sin más: mucho oficio y poco genio, lo qe no es poca cosa.
Cada vez se escuchaban más notas por segundo, a medida qe Henderson se calentaba más y más y, como le pasa a todos los músicos (él no iba a ser una excepción) rayó la ralladura (valga la redundancia) en algunos interminables solos. Aún así el público, entusiasmado, los hizo volver al escenario una vez qe habían acabado su actuación para la propina de rigor. No se negaron a ello, y remataron su potente actuación con un rocanrol clásico qe dejó un muy buen sabor de boca.

El festival no había hecho más qe empezar y ya nos había ofrecido su primera joya.
-Trabas. julio'08
|
| |