ValladolidWebMusical - crónicas - festival de la guitarra de Córdoba  
   
 

 

  MAURICIO SOTELO/J.MANUEL CAÑIZARES/ORQUESTA CÓRDOBA

-Primera parte:
“Como llora el viento” para guitarra y orqesta, de Mauricio Sotelo

Juan Manuel Cañizares, guitarra
Orquesta de Córdoba. Director: Mauricio Sotelo

-Segunda parte:
"Iberia Flamenco"

Juan Manuel Cañizares, guitarra
Juan Carlos Gómez, segunda guitarra
Rafa Villalba, percusión


4 de julio de 2008. 21:30h
Gran Teatro de Córdoba
Aforo: media entrada


Para ser el concierto de inauguración del festival no hubo mucho público. Pero claro, Cañizares no es Paco de Lucía ni Sotelo es Luis Cobos (y qe cada cual invente posibles connotaciones para ambas comparaciones, hechas sin toda la malicia qe a simple vista puedan sugerir). Porque seamos francos, mucho aficionado al flamenco en Córdoba y en Andalucía en general, pero mucho también de boqilla (gente qe tiene un par de cintas de Camela en casa y tal).
“Como llora el viento”, referido a un verso de un poema de Lorca (“La guitarra”, precisamente), era el título de la primera obra y no “¡Cómo llora el viento!”, qe más parece una frase sacada de los "Teletabis" (esa prensa "profesional"...). Y al gesto de Sotelo arrancó la orqesta, con unas escalas ascendentes-descendentes qe no por típicas dejaban de ser interesantes, dado qe el título de la obra efectivamente se correspondía con esto qe estábamos escuchando (a ojo, “El mar” viene a ser a Debussy lo qe “El viento” a Sotelo). A partir de ahí, ya estás inmerso en lo qe el compositor te qiere contar, porqe Sotelo tiene indudablemente la intención de comunicarse contigo. Y posee el reclamo perfecto en el hecho de considerarse a sí mismo flamenco y de estar en una búsqeda de la fusión entre el flamenco y la música "de partitura". Y ahora el flamenco vive un momento dulce de popularidad: en ocasiones más de uno ha opinado al respecto qe Sotelo se comía los mocos en los noventa haciendo música "de partitura" pura y dura y qe buscó la salida fácil de mezclarla con el flamenco. Yo, como Ockham, opino qe sencillamente qiere hacer esto y qe no hay nada oscuro detrás. ¿Por qé iba a haberlo? No es precisamente camino fácil el qe ha elegido si tenemos en cuenta los choqes qe ha tenido con varias personalidades del mundo flamenco. Y de la música "de partitura", por supuesto.

Sotelo

Dicho esto, "Como llora el viento" se articula, como otras de sus obras, a través de dos itinerarios maestros: uno conformado por un estilo "atonal libre" donde no faltan sonidos de aire en el viento, medias presiones en la cuerda, frotamientos (con perdón) varios con la "superball" (qe no "superbowl"), combinaciones orqestales inusitadas, colores armónicos expresivos, etc., y otro conformado por un estilo rítmicamente enérgico, más aflamencado o totalmente flamenco. Ambos se van alternando a lo largo de la media hora aproximada qe dura la obra sin mezclarse apenas. No hay una fusión en lo qe hace Sotelo: ambos lenguajes conviven en su música.
La obra tiene sus puntos débiles, y uno es qe no evita la previsibilidad. Cuando empieza con esas secuencias qe se transportan cada vez más, cada vez más, cada vez más hacia el agudo, ya sabes dónde va a terminar. Lo bueno es qe cuando llega sientes una paz inmensa, porqe hay maneras y maneras de llegar, y Sotelo sabe llevarte a donde prevés sin qe termines decepcionado del todo. Otro punto débil: la reexposición, también por previsible. Otro más: la cadencia... miento, son dos cadencias, aunqe la segunda es bastante más breve. No por malas, sino porqe su aparición es asimismo previsible. Lo peor de todo: primero, la guitarra en la mayoría de pasajes en qe acompaña a la orqesta, por estar construída a base de esqemas repetidos; sensación de escritura pobre, vaya. Segundo, la repetición de algunos ritmos flamencos tal cual (seguiriya o bulería o lo qe sea), como pegotes sin elaborar dentro de climas más bien elaborados. Lo mejor (y aqí matizo lo de las cadencias): la escritura de la guitarra en las cadencias, de singular belleza, qe Cañizares supo hacernos llegar.

Con respecto a la interpretación, hubo algunos problemas de empaste y otros un poco más graves de sincronía: verbigracia, una línea en la guitarra, casi al final de la obra, qe pretendía estar doblada por el xilófono. Se qedó en pretensión.
Entonces se encendieron las luces, el público con su aplauso dio muestras de haber disfrutado la obra y se empezó a preparar el escenario para la segunda parte de la actuación. Y allí apareció Cañizares con Juan Carlos Gómez para interpretar a dúo tres fragmentos de su reciente adaptación para dos guitarras de la suite "Iberia" de Albéniz, a saber: "Evocación", "El Puerto" y "El Albaicín". Pero ¿por qé "Iberia"? ¿Por qé Albéniz? ¿Por... qééééé? ¡Otra vez nooo!
Las versiones, buenas. Al menos no era Piazzolla.

Después desgranaron unos cuantos temas de Cañizares, alguno de su disco "Punto de encuentro" (2000), el último publicado con música original y la mayoría del primero, "Noches de imán y luna" (1997). Hay qe decir antes de nada qe Cañizares hace flamenco, pero basta echar un vistazo a los palos qe toca para darse cuenta de qe no es sólo eso: "Alegrías", "Colombiana", "Vals", "Balada"... Ni "seguiriya", ni "tangos", ni "soleá", ni "bulería"... En su actuación del Gran Teatro se percibió una búsqeda de un lenguaje un tanto distinto del flamenco, pero más desde fuera de él qe desde dentro: Cañizares llega a transformar en flamenco lo qe en principio no lo es, lo cual no deja de ser una absoluta sorpresa, independientemente de qe a mí su búsqeda no me parezca lo suficientemente arriesgada. Su toqe fue elegante aunqe qizá le faltó algo de presencia en el sonido, pero lo mejor de todo es qe el segundo guitarra, Juan Carlos Gómez, no fue una mera comparsa: Cañizares tuvo la sabiduría suficiente para proporcionarle espacio más qe sobrado para qe pudiera lucirse, y hubo entre ambos momentos memorables de sincronía. Lo mismo habría qe decir del percusionista Rafa Villalba, hablando de sincronía, qe con cuatro cositas de nada (cajón, "djembé", un plato, otro cajón qe hacía las veces de bombo de pedal y una especie de xilocacharro de sonido evocador) también estuvo sobresaliente, aportando no sólo bases rítmicas potentes, sino también un colorido tímbrico poco habitual.

A pesar de la no tan grande asistencia, el público hizo mucho ruido, encantado con la actuación. El festival había arrancado.

 

-Trabas. julio'08