LA KRISIS DEL GATO KÓSMICO :
                                            
                                                   “Vuelta al ámbito rural”

1999

pr Trabas

Todavía recuerdo la primera vez qe escuché a La Krisis de El Gato Cósmico. Fue a finales de los noventa y por casualidad, creo qe era por la tarde y yo estaba en el Tío Molonio no sé por qé, dado qe no era un bar qe yo frecuentase, y menos a esas horas: qizá era mi época de botellones antes del anochecer y andaba a esas horas perdido por allí sin motivo, no sé. Vi un cartel a la puerta qe anunciaba algo de un festival de rock progresivo, género qe yo había “descubierto” emocionado pocos años atrás a través de "When Dream And Day Unite" de Dream Theater. El caso es qe era una prueba de sonido y allí había unos tíos tocando una cosa bien chula. También recuerdo qe el tío del bajo cantaba muy mal. La cuestión es qe me emocioné al descubrir qe en Valladolid había gente interesada en hacer este tipo de música o algo parecido y qe además sonaba de coña.

Estaba viendo tocar, sin saberlo, a un grupo cuyos componentes se convertirían, junto a otros muchos, en referentes vallisoletanos de músicas qe se quieren proyectar un punto más allá de los esqemas establecidos. A finales de los noventa y hasta principios de siglo coincidieron en el tiempo un puñado de muy buenas bandas qe se movían al son de una suerte de malabarística mezcla entre el rock sinfónico, el progresivo, el funk, el metal, el jazz, el folk... o cosas parecidas. En las cabezas de todos los qe fuimos más o menos testigos directos del ambiente musical qe se mascaba por la época resuenan aún nombres como Neverness o Monki Monki. Y, por supuesto, La Krisis.

Hoy hablamos de ellos al hilo de la salida a la calle hace unas semanas de “Involución”, el primer CD de El Hombre Astral, nueva banda perpetrada en gran parte por el infatigable César Díez, antiguo bajista y cantante de La Krisis y una de las cabezas qe más han sido visibles en el panorama musical pucelano durante los últimos diez años, dada la cantidad de proyectos en los qe ha colaborado. Hablamos para más señas de su disco “Vuelta al ámbito rural” de 1999, donde César se alió con musicazos tan notables o sobresalientes como Ángel Covacho (guitarra), David de la Plaza (guitarra) y Antolín Olea (batería). El resultado, grabado y producido en alianza con otro monstruo llamado Pitti (esta vez a los controles, salvo un solo), fue un disco refinado, con temas tremendamente elaborados: un disco variado y divertido y qizá uno de los mayores éxitos en la historia del rock vallisoletano. Y con éxito no me refiero a qe fuese superventas, sino a su imprescindible aportación al panorama.

Homo penesador” es un temazo brutal como la copa de un pino y de pe a pa. Pones el disco, es lo primero qe te encuentras y después de escucharlo piensas qe podría ser un buen momento para morir, por qé no. Ese pulso lento y ese ritmo sincopado te llevan, no lo puedes evitar. Sube el volumen, La Krisis acaba de llegar (¡como Pumuky!). Qizá el riff principal sea un poco evidentón, por ese descenso cromático directo, pero la negra añadida al 4/4 general lo rompe y le da interés. La letra, cachonda a más no poder. Y bueno, el solo de guitarra, como no podía ser de otra manera, contiene porciones de sabiduría a cargo del maestro Pitti. El disco continúa con “Miguelito”, un tema alucinógeno, qe roza por momentos el black metal clásico pero no lo toca, más qe nada por César, qe está lejos de cantar con voz gutural, y por ese precioso momento salsero hacia la mitad.

En “El día de los inocentes” se ponen cien por cien progresivos, entendido esto como el lector desee. Yo lo entiendo como cortecitos ricos, secuencias en tonalidades ambiguas, riffs jevilones, algunas superposiciones de ritmos distintos y un trasfondo general funkilón. Otro tema estrella del disco, qe haría las delicias del fan progresivo medio.

Entonces se controlan y para el siguiente corte relajan la situación, pero por poco tiempo. Muy linda introducción, muy tranqila y seguidamente mucho honor al título cuando esa pegadiza y bucólica melodía arranca. “Vuelta al ámbito rural” es otra peqeña joya, con grandes momentos rítmicos: qizá contenga las mejores aportaciones de César y sobre todo de Antolín, qe aquí brilla especialmente. La letra es también ingeniosa, con un punto más de crítica. Una letra aún más ingeniosa y más crítica es la de “La corrida es divertida”, tema un tanto irregular, con grandes contrastes rítmicos y armónicos unidos con mucho sentido del humor. No deja de ser una de las canciones más cachondas, muy surrealista, y contiene un solo de guitarra precioso, poco después de la mitad: sencillito y tocado con un gustazo formidable. Cuatro notas muy bien puestas.

El sexto tema, “L. K. D. G. C.”, me parece muy destacable. Un sobresaliente ejercicio de composición, demasiado corto, qizá, y ésta es otra de las características del disco: los temas son muy cortos. Bien el trabajo de Antolín con esos contratiempos en las estrofas, aportando movimiento, pero al loro con esos toqes en la sección reggae, qe muestran otro de los mejores momentos guitarrísticos del disco, intuyo qe a cargo de David de la Plaza. Y no me importa eqivocarme, en eso juego con ventaja: no tengo ni prestigio ni credibilidad, así qe nada qe perder.

Graciosa manera de presentar una cadencia andaluza la del inicio del séptimo y último tema del disco, qe por cierto tiene un título (“Carta de un ejecutante postrado y amilanado desde un 9º piso”) qe junto a otros como “Sodomía en el rellano” debería ser expuesto en una vitrina para qe las generaciones venideras lo conociesen, contemplasen y venerasen. Lo mejor del título es qe no se trata del corte con más humor del disco, sino más bien al contrario: la música es seria y la letra aún más. Pero me voy por los cerros de Úbeda: como decía, cadencia casi andaluza combinada con un compás de 5/4. Llamémosla andaluza, ya qe creo qe el toqe “sureño” es intencionado, dado qe al final se escuchan la guitarra flamenca de Raúl Olivar y toqecitos de cajón a cargo de Juguillos. Así se establecen relaciones musicales y todo qeda bien empaqetadito y con la lógica coherencia qe tanto nos gusta a los occidentales. El bajo de César salpica todo el disco con peqeños grandes detalles de buen gusto, y éste es otro corte donde son especialmente notables.

La primera y fundamental crítica qe, salvo honrosas excepciones, se puede hacer a un grupo cualqiera de rock progresivo, es el juego con las alturas. Su trabajo por lograr sorpresa y variedad con la ruptura de la métrica no se ve acompañado ni honrado por el trabajo armónico-melódico, qe sigue siendo triádico y bastante convencional en general. A pesar de todo, el rock progresivo ha dado música muy interesante y en ocasiones magistral. La Krisis dejó cosas por hacer y por explorar, pero lo qe dejó hecho muy bien hecho está. Después de escuchar su disco “Vuelta al ámbito rural”, se les puede considerar uno de los grupos más nutritivos en la historia del rock vallisoletano. Nutritivo, ya qe en él se juntaron músicos cada uno de una madre qe tenían mucho qe decir, mucho qe matizar, mucho qe aportar y qe supieron ocupar su sitio y su momento cual huevo, patata, cebolla y pimiento en una tortilla de patata. Y a qien no le guste la tortilla de patata con cebolla y/o pimiento, qe le den morcilla, qe diría Yoryi Dan.

Después de La Krisis, César y compañía se han enfrascado en otras cosas, como UT, donde Antolín, David de la Plaza y él hacen una fusión jazz-rock maravillosa, pero bastante alejada de la onda de La Krisis. Ahora irrumpe una nueva aproximación a aqel estilo llamada El Hombre Astral, esta vez pensada más desde el lado metálico del rock progresivo. Demos tiempo a qe hagan carrera y después leamos el poso qe dejen y veamos si han respondido a aqellas cuestiones qe La Krisis dejó pendientes.

A mí, conqe dejen buena música, me va bien.

-Trabas. (nov'07)


Formación:
               Ángel Covacho: Guitarra,
               David de la Plaza: Guitarra,
               Antolín Olea: Batería, percusión
               César Diez: Bajo y Voz..

han colaborado:

Marco Leonato voz en 1; Henar López, voces en 2, 3 y 7,
Pitti, percusión en 2 y solo en 1, Juguillos, cajón en 7,
Raul Olivar, guitarra flamenca en 7

temas:

1 - Homo Penesador
2 - Miguelito
3 - El Día de los Inocentes
4 - Vuelta al ámbito rural
5 - La corrida es divertida
6 - L.K.D.G.C.
7 - Carta de un ejecutante postrado y amilanado desde un 9º piso

Grabado y producido por Pitti y L.K.D.G.C en 1999
Diseño de portada Javier Casares y Ángela Vizcaino


                                       L.K.D.G.C. =>                       

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