He aquí un disco que emociona: los Clash, la
punkitud viaja a América para descubrir su tierno corazón
de blues.
Sus giras americanas por lo visto les quemaron los circuitos, y yo creo que se plantearon dejar de ser La Banda Punki Por Excelencia (los Pistols se separaban) y hacer un disco que recogiera otras influencias que tenían como músicos. Es decir, de ser unos absolutos rompedores pasan a homenajear a otros estilos. Y consiguen su disco más rompedor. Lo que está claro es que se encontraron con toda la libertad mental para hacer el disco que les dio la realísima gana. Así que se meten en todo: himnos guitarreros insuperables como London Calling o Death or Glory, pop estilo Motown, baladas jazzeras (Jimmy Jazz, que fue versioneada genialmente por Kortatu)…rythm and blues, reggae…temas, temas simplemente deliciosos como Spanish Bombs, Rudie Can´t Fail…Las letras son comprometidas, pero sobre todo llaman al compromiso personal, más que social. Luego vendrían discos más “politizados”. Salió como vinilo doble, con una pegatina que decía “No pagues más de…”(ya no me acuerdo de cuánto era, 6 Libras o así). Entonces los grupos como ellos se podían permitir el lujo de imponer ciertos criterios a la hora de comercializar los discos… ¿La táctica? Pues creo que era algo así como: “O lo hacemos así, o no hay disco”.
La primera decisión curiosa que tomaron fue elegir como productor a un tal Guy Stevens, un tipo “acabado” proviniente del blues-rock inglés (Mott The Hopple, Procol Harum y así…), y no pudieron acertar más, ya que es el disco mejor producido que conozco. La grabación apabulla por su riqueza de detalles, y a la vez el grupo suena totalmente natural. Strummer y Jones no sólo cantan: ladran, silban, jadean, tararean y siempre suenan potentes. Esa Les Paul planeando continuamente, ese sonido nítido y energético de toda la banda. Esos TEMAS. Algunos son locuras que tienen la pinta de haber sido creados en el estudio (Escucha Koka Kola). Otros están curradísimos. Todos suenan perfectos, el grupo y el productor en estado de gracia. Para mí el mejor ejemplo de esta compenetración es el trallazo de Guns of Brixton: se oyen ruidos que acojonan, ecos de Ennio Morricone –¿Por un Puñado de Dólares?- y, sobre una base de raggamuffin´, la voz arrastrada de Paul Simonon. Y un “harpa de boca” que hace toinnng toinnng. Aunque, si me pongo, puedo ir uno a uno diciendo que todos los temas son fantásticos, pero no es plan.
Un disco muy copiado, especialmente por bandas americanas
de los 90, pero nunca superado. Sólo deciros a los que leais esto que lo intenteis
pillar. Hasta hace poco andaba en CD en series medias aunque me temo
que pronto harán la típica reedición de lujo y
quien lo quiera se lo tendrá que bajar de Internet o, si lo adora,
dejarse un pastizal. CHAIL. (abril'04) | |